El negocio comienza a dar forma y llegan nuevos jugadores. Tarifas y comodidades para todos los gustos.
El rubro 3001 del Decano del domingo está lleno de ofertas y de todos los colores en lo que al sector inmobiliario de Rosario se refiere. El boom de los alquileres temporarios de departamentos amueblados sentó bases el año pasado pero las perspectivas del negocio tienen un denominador común: el crecimiento. Empezó como un emprendimiento novedoso cuando Rosario salió a posicionarse como "ciudad turística", y de ahí en más le llegó su grado de explosión en 2008. Ahora busca establecerse como opción duradera.
Como toda nueva idea, son varios los que se disputan haber sido los pioneros en plantar bandera. La movida inmobiliaria, muy popular en Estados Unidos, prendió en Argentina primero en temporada de verano en la Costa, para que después el fenómeno alcanzara nuevos horizontes hasta recalar en Rosario. Hoy existe en la ciudad casi una docena de emprendimientos -y siguen en ascenso- que se dedican exclusivamente a los alquileres temporarios y además hay un buen número de particulares que ven la oportunidad y ofrecen lo suyo.
Es tal la avanzada, que el sector comenzó a tener mayor entidad e incluso sus referentes decidieron organizarse en la Cámara de Propietarios de Inmuebles en Alquiler para Fines Turísticos (Capitur), para pelear por una actividad que aún no tiene un marco legal del todo claro. Además, otro de los puntos que resta apuntalar es la calidad de los actores que intervienen en el mercado, ya que estos varían y no faltan los improvisados que aprovechan el éxito para sacar tajada.
"Como en casa", es lema de Rosario Suites, que funciona desde 2004 con un target de alto poder adquisitivo y que por esta razón supo trazar un camino que llevó a la firma diferenciarse del resto de las opciones.
"Es un empresa con objetivos claros, trabajamos fundamentalmente con turismo corporativo de categoría. Incluso invertimos en publicidad en el exterior, lo que nos trajo resultados excelentes", explica Laura Court, titular de Rosario Suites, quien a la vez resalta la importancia de contar con el asesoramiento la consultora Horwath Litoral, ya que a través de su área de hotelería RS empezó a recibir pasajeros de la India, EEUU y Canadá.
Para Luciana Di Mauro, de Casa Loft, el furor de esta tendencia se relaciona con la problemática de escasez de alojamiento, el punto flojo de Rosario para proyectarse como ciudad turística.
"Nuestros pasajeros son en mayor medida gente que viene a trabajar, ya sea personal de empresas que se instalan en la zona, estudiantes de posgrado que se quedan diez meses cursando o extranjeros inscriptos en un programa de intercambio con Europa", apunta Di Mauro. Casa Loft es una pata del estudio de arquitectura Di Magro, que diversificó las posibilidades del negocio. Empezaron a amueblar departamentos para el alquiler temporario al público y hoy ya cuentan con 35 unidades disponibles.
¿Y las inmobiliarias qué dicen?
Cruzando la vereda están las inmobiliarias que miran de reojo el fenómeno, y hasta hay algunas -las menos- que también ofrecen departamentos amueblados pero con un contrato de dos años. Pablo Porta, vice de Cadeiros (Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario) es contundente y opina que "el fenómeno no va a parar de crecer". El también titular de la inmobiliaria que lleva su nombre sustenta sus dichos en el hecho de que la oferta hotelera en Rosario de 10 mil camas está por debajo de una demanda calculada en 16 mil y sigue habiendo una posibilidad de negocio.
Si bien las desprolijidades abundan en un nicho de mercado que recién está redefiniendo sus reglas de juego, los alquileres temporarios son una salida útil que apunta a un sector determinado de público. Por un lado, absorbe a los que vienen por trabajo y prefieren las comodidades que puede ofrecer un amueblado antes que las de un hotel y que además cuenta con el plus de significar un desembolso menor a las compañías que ubican a sus empleados allí. Por el otro, los estudiantes avanzados (también extranjeros) que llegan por un período específico de tiempo.
¿Rosarinos? Son los menos, y no llegan a ser representativos en la suma global. Es más, la decisión de los emprendedores es dividir aguas y no meterse en un terreno donde ya hay jugadores con experiencia. Al menos esa es la pauta por ahora.
Fuente: Punto Biz
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